jueves, 19 de mayo de 2016

Amar (I)




amar.Del lat. amāre.1. tr. Tener amor a alguien o algo.2. tr. desus. desear.Real Academia Española © Todos los derechos reservados.

amor.
Del lat. amor, -ōris.
1. m. Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia,necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.
2. m. Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que,procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completaalegra y da energía para convivircomunicarnos y crear.
3. m. Sentimiento de afectoinclinación y entrega a alguien o algo.
4. m. Tendencia a la unión sexual.
5. m. BlandurasuavidadCuidar el jardín con amor.
6. m. Persona amadaU. t. en pl. con el mismo significado que en sing. Parallevarle un don a sus amores.
7. m. Esmero con que se trabaja una obra deleitándose en ella.
8. m. p. us. Apetito sexual de los animales.
9. m. desus. Voluntadconsentimiento.
10. m. desus. Convenio o ajuste.
11. m. pl. Relaciones amorosas.
12. m. pl. Objeto de cariño especial para alguien.
13. m. pl. Expresiones de amor, cariciasrequiebros.
14. m. pl. cadillo (‖ planta umbelífera). 

Y así empiezan los problemas: con la definición. 

¿Qué puede depararnos un "sentimiento intenso" que parte de la "propia insuficiencia" del ser humano? La infelicidad más absoluta, desde luego.

Esta mañana me he despertado con un sentimiento de tristeza infinito. En mi sueño mi novio me dejaba, pero además lo hacía con una total indiferencia. He tardado unos segundos en comprender que era un sueño y que ese miedo -porque se trata de un sueño recurrente- se había materializado hace ya casi cuatro meses. Parece mentira, ¿verdad? He soñado -y sufrido- con un acontecimiento que ya ha ocurrido.

Como decía mi abuela, "todo llega y todo pasa". Mi abuela era una mujer práctica, creo que he heredado parte de esa faceta suya. Cuando tengo miedo por algo concreto, por ejemplo, cuando tenía que presentarme a un examen y estaba nerviosa, pensaba en una actividad cotidiana que realizaría ese mismo día: me imaginaba comiendo al volver del Instituto o viendo la serie que tocase esa noche. El hecho de "mirar un poco más allá" y visualizar algo que se produciría con independencia del resultado de la situación que iba a enfrentar me tranquilizaba, porque resulta que el mundo no se para. Nada se detiene.

Nunca fui tan consciente de lo insignificantes que somos hasta el día que falleció mi abuela. Creo que ha sido la peor experiencia de mi vida. La persona a quien más quería simplemente dejó de existir. Su consciencia se esfumó y quedó un envoltorio. Pero al día siguiente amaneció y todo siguió como si no hubiera pasado nada. Sólo mi vida se congeló. 

Esta vez, después de aquella llamada de despedida, sentí que me hundía en un abismo. Pero recordé el peor momento de mi vida, aquel martes 22 de noviembre, y supe que no había nada que temer, porque aunque el tiempo no cura, sí apacigua, merma, ensordece, amortigua... Si podía vivir sin ella, podía vivir sin él. 

Y sí, me levanté al día siguiente... Y me fui de viaje a París, dejé de sentir nervios en Sala, seguí bajando de peso, intensifiqué -y recuperé- la relación con mis amigos. Pero también me sentí sola por primera vez en mi vida. Ese sentimiento era nuevo para mí después de quince años de relación. Toda mi vida adulta -si se puede considerar que una cría de 18 años lo era- la había pasado con él. Le tenía tan "interiorizado" que me faltaba la mitad de mí misma. Yo no sabía ser sin él. 

Con el tiempo, la reflexión, las conversaciones, la recapacitación y el análisis me he dado cuenta de que para mí él era más de la mitad de mí misma y, además, mi mejor parte. Tan mal concepto tenía yo de mí misma, que él me hacía sentir que merecía la pena. El proceso ha sido relativamente corto, pero ya traía parte del trabajo hecho, no os voy a engañar. Aceptar que tenías una relación desequilibrada, en la que habías adoptado una posición de sumisión, que no sólo no te aportaba sino que te restaba, es duro, sobre todo cuando has invertido en ella quince años. Sientes que has fracasado. 

Pero después comienzas a extrapolar y a analizar tus relaciones con los hombres, no sólo las románticas, a identificar roles familiares, similitudes con las relaciones del resto de miembros de tu familia. Ahí te asustas. ¿Cómo has podido interiorizar y repetir conductas que intelectualmente sabes que son perjudiciales e insanas? ¿Cuándo te convenciste de que era eso el amor? ¿En qué momento sentí mi "propia insuficiencia" e intenté completarme con otro?

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